Acabar en el váter es el tráfico final de cientos de millones de botellas de vino cada año al ser afectadas por el compuesto químico tricloroanisolo o TCA (un hongo que se forma en la superficie del corcho). Esta condición más conocida como 'cork taint' sólo puede darse en botellas tapadas con corchos.
Las cápsulas de aluminio, gracias a una correcta elección para su revestimiento, garantizan un cierre perfecto, eliminan las pérdidas de líquidos e impiden que otros sabores afecten el vino.
Además se pueden reciclar de infinitas maneras. Es una realidad que su tapón de rosca para el vino procede también de productos de aluminio que otras personas tiraron a la basura incluso otros tapones de rosca!